Siempre tuvo la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta~

Tanto lo quería que tardé en aprender a olvidarlo diecinueve días y quinientas noches. Dijo "hola" y "adiós", y el portazo sonó como un signo de interrogación, sospecho que, así se vengaba, a través del olvido, Cupido de mi. No pido perdón, ¿para qué? si me va a perdonar porque ya no le importa. ..

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